Dice Luis Castañeda, que si tomáramos al azar 100 personas y les preguntáramos ¿cuál es su meta en la vida? Muy probablemente responderían: TRIUNFAR, pero con toda seguridad no sabrán definir qué significa su triunfo.Como comentábamos en el secreto anterior, pienso que uno de los fracasos más grandes de la humanidad, es la carencia de metas personales, razón por la que millones de personas pasan su vida navegando sin saber adónde quieren ir y mucho menos, adónde irán a parar. Lamentablemente aún hay algo peor, millones de seres humanos tampoco tienen metas a corto plazo, viven a expensas de lo que la vida les de escudándose en el “Dios dirá” o “lo que Dios decida”, pero sin asumir su propia responsabilidad adoptando la creencia de que en verdad, Dios SI QUIERE lo que ellos quieran, siempre y cuando tomen la acción pertinente para conseguirlo. Otros dicen que es “cuestión de suerte”, pero lo que en vdd sucede, es que resulta de lo más cómodo tener algo o alguien a que o a quien culpar, pues es la manera más sencilla de no asumir nuestra propia responsabilidad al no conseguir aquello que ni siquiera sabemos si en realidad lo queremos o no y como lo mencionamos, mucho menos si ni siquiera hemos “elegido” lo que buscamos.
Realmente es muy fácil fijarnos metas haciendo uso de nuestra imaginación y cuestionándonos qué es lo que necesitamos lograr como cónyuge, como empleado, como ciudadano, como Ser humano; esto es algo que algunos pocas veces hacen y otros nunca. Démonos cuenta que no solamente basta con preguntarnos lo anterior y contestarnos, sino es necesario imaginar las respuestas y vivir mentalmente la experiencia de lograr esos propósitos, así sería posible saber si estaríamos agusto con esas metas.
Aún después de hacer lo anterior, es preciso definir los pasos que habría que dar para alcanzar las metas fijadas y después volviendo a usar la imaginación a través de nuestra visualización mental, motivarnos lo suficiente para implementar cada paso que nos conduzca al destino escogido.
¡Hasta el próximo secreto!